Extracto del libro de Raquel Gutiérrez Aguilar * ¡A Desordenar! Por una historia abierta de la lucha social, Casa Juan Pablos-Centro de Estudios Mesoamericanos y Andinos [2ª edición], México, 2006, pp. 34-42. (los subrayados son míos)
El centralismo democrático 3
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Comenzamos discutiendo el ¿Qué hacer? 5 , un folleto donde Lenin discute con sus compañeros sobre cómo estructurar el partido. Su preocupación es cómo formar una organización, un aparato, más aún, una máquina que por su precisión y eficacia, al estar formada por revolucionarios profesionales dispuestos a todo, pudiera empujar la lucha revolucionaria de masas hacia el triunfo. Hasta ahí, salvando la cuestión de lo feo de las metáforas empleadas, no hay mucho problema. Las objeciones, sin embargo, surgen en el momento en que se llega a una cita que Lenin copia de Kautsky la cual, posteriormente, no sólo se confunde con una idea del propio Lenin sino que, bajo el stalinismo, se vuelve la piedra fundamental de un tipo de práctica autoritaria, dogmática, aparatista e incluso contrarrevolucionaria.
El ¿Qué hacer? es indudablemente un texto polémico. No sólo en el sentido de la aguda discusión que se da en sus páginas, en las que se confrontan cuestiones del estilo de si la socialdemocracia “debe dejar de ser el partido de la revolución social para transformarse en un partido de reformas sociales” 6 , sino por la vehemencia con la que Lenin interviene trazando un plan de acción para el momento: 1902.
Comenzamos discutiendo el ¿Qué hacer? 5 , un folleto donde Lenin discute con sus compañeros sobre cómo estructurar el partido. Su preocupación es cómo formar una organización, un aparato, más aún, una máquina que por su precisión y eficacia, al estar formada por revolucionarios profesionales dispuestos a todo, pudiera empujar la lucha revolucionaria de masas hacia el triunfo. Hasta ahí, salvando la cuestión de lo feo de las metáforas empleadas, no hay mucho problema. Las objeciones, sin embargo, surgen en el momento en que se llega a una cita que Lenin copia de Kautsky la cual, posteriormente, no sólo se confunde con una idea del propio Lenin sino que, bajo el stalinismo, se vuelve la piedra fundamental de un tipo de práctica autoritaria, dogmática, aparatista e incluso contrarrevolucionaria.
