... primera potencia mundial
Heinz Dieterich
(Rebelión)

El gobierno chino desplegó 52 de los más avanzados sistemas bélicos del mundo este primero de octubre en Beijing. Misiles cruceros de largo alcance para ataques de precisión; cohetes nucleares balísticos; aviones de reconocimiento electrónico de largo y mediano alcance (AWACS); aviones de combate J-10; helicópteros; radares; equipo para la guerra cibernética y tanques y fuerzas especiales.Todo Made in China. Un puño militar que mandó un claro mensaje al Pentágono y a la Casa Blanca: hemos alcanzado el poderío militar defensivo suficiente para enfrentarlos en la guerra convencional, la irregular, la estratégica y la comunicativa, y en cualquier teatro de guerra de Euroasia.
El motivo de esa manifestación de poderío bélico no fue una burda demostración de fuerza, sino la optimización propagandística del 60 aniversario de la fundación de la República Popular de China, por Mao Tse Dong. Como tal se integra en una bien pensada estrategia de medidas mediáticas que en los últimos dos años ha establecido la imagen de China como la de una superpotencia mesurada, que participa responsablemente en la solución de los grandes problemas de la sociedad global, desde la crisis económica mundial, vía la destrucción climatológica y ecológica, hasta los conflictos en el campo nuclear (Corea del Norte, Irán).
Los enormes éxitos mediáticos del ascenso chino al status de superpotencia del sistema mundial, comenzaron con los espectaculares Juegos Olímpicos del año 2008, continuaron con la celebración de la fundación nacional y seguirán con la Expo Mundial 2010 en Shanghai. Sin embargo, aunque el manejo público de esos eventos ha sido muy inteligente, la base real de la nueva imagen de China en el mundo son sus saltos cualitativos en lo económico, social, científico y político.