Estimados Presidentes y Jefes de Gobierno:

La economía mundial no podía seguir funcionando durante cualquier tiempo como un casino para el beneficio de unos pocos especuladores y el sufrimiento para el 80% de la población del planeta.
El neoliberalismo y la desregulación financiera han sido serios agravantes, pero lo que ha entrado en crisis es más que eso. Se trata de la crisis del orden económico mundial injusto, sin equidad alguna, sobre el cual se apoya en buena medida el orden social y político más injusto de nuestra época.
Pero esta crisis no es la repetición de otras anteriores, ni siquiera de aquella que en los años 30 del siglo XX se conoció como la Gran Depresión.
En la actualidad, la crisis económica se acompaña de otros variados rostros de crisis como la energética, la alimentaria, la ecológica y por supuesto la social.
La crisis actual tiene lugar cuando la globalización de la economía mundial es más extensa e intensa que nunca antes.
Esta va más allá del neoliberalismo y de la crisis misma, para convertirse en un reto a la capacidad de los humanos para salvar la especie —mediante la construcción de un mundo mejor que este— de las recurrentes y devastadoras crisis económicas, de la suicida destrucción del medio ambiente y de la guerra global de exterminio.
El Plan de Rescate del gobierno de Bush y el Plan de Rescate europeo priorizan el rescate de los especuladores y banqueros que fueron declarados fracasados por el mercado. En pocos días han destinado unos 3 millones de millones de dólares para salvar la estructura especulativa fracasada, pero durante décadas no fueron capaces como grupo de cumplir siquiera el compromiso contraído de destinar el 0,7% del Producto Interno Bruto para la ayuda oficial al desarrollo, y el país más rico de todos retrocedió en los años de gobierno del señor Bush hasta apenas el 0,2%.
No fueron capaces de destinar entre todos unos 30 000 millones de dólares para atender los reclamos de la FAO en el intento de mejorar la producción agrícola en el Tercer Mundo, o 20 000 millones para cumplir con el programa de Educación para Todos de la UNESCO, o apenas 10 000 millones para resolver los problemas de salud reproductiva de las mujeres de los países pobres, solicitados por la OMS.
Un reto global tan complejo requiere de un amplio y bien preparado debate con la participación de todos los países, sin exclusiones.
El sistema monetario internacional surgido en Bretton Woods, basado en el papel privilegiado del dólar de Estados Unidos, es un factor central en el nudo de contradicciones que conducen a la actual crisis económica.
Hacer fabulosos gastos militares sin aumentar impuestos es como una aspiradora que absorbe alrededor de 3 000 millones de dólares diarios del resto del mundo para sostener sus déficits y su consumismo.
La más importante contribución que América Latina y el Caribe pueden hacer a la comprensión de la naturaleza de esta crisis global y a reducir su impacto es la efectiva integración regional no basada en el lucro de mercado, no atrapada por la especulación financiera, no diseñada para que los países de menor desarrollo queden rezagados.
Durante casi 50 años, sucesivos gobiernos norteamericanos intentaron ahogar a la Revolución cubana imponiéndole el bloqueo económico más largo, intenso y con mayor desproporción de fuerzas entre el bloqueador y el bloqueado que registre la Historia. Pretendieron imponerle al pueblo cubano una situación económica tan severa que lo asfixiara y obligara a rendirse.
No lo lograron, y Cuba observa con el orgullo de su resistencia, desde su creciente integración en el ALBA y sus vínculos en desarrollo con casi toda la región, la tambaleante situación de la economía del rico país cuyos gobiernos trataron de aplastarla.

Nuestra modesta experiencia de resistencia y creación y nuestra sincera voluntad de trabajar por el ALBA y por una América Latina y el Caribe integrados y unidos, es la contribución que ponemos a disposición de todos.
Muchas gracias.
Fte: Granma Internacional Digital , La Habana 27 nov. 2008 (Los resaltados son míos)












San Martín, en cambio, nuestro general San Martín, era un moderado. "Compañeros -











Bush se mostraba feliz con tener a Lula a su diestra en la cena del viernes. A Hu Jintao, al que respeta por el enorme mercado de su país, la capacidad de producir bienes de consumo a bajo precio y el caudal de sus reservas en dólares y bonos de Estados Unidos, lo sentó a su izquierda.


























Indymedia (( i ))





